Qué es el estrés y cómo aprender a escucharlo
Descubre qué es el estrés, qué significa vivir estresado, cómo identificar el estrés crónico y por qué no siempre es el enemigo que crees.

Equipo Psi Mammoliti

Introducción
Ana llega a terapia agotada. Vive una vida que, desde afuera, muchos considerarían exitosa. Un trabajo desafiante, muchos amigos, viajes, planes. Pero por dentro siente que no puede más.
“Estoy estresada todo el tiempo. No duermo bien, no rindo, mi cuerpo está cansado. Necesito eliminar el estrés de mi vida”.
La pregunta es inevitable: ¿el estrés es realmente el problema o es solo el síntoma de algo más profundo?
En este artículo vamos a explorar qué es el estrés, cuál es su función, qué ocurre cuando se vuelve crónico y por qué aprender a escucharlo puede marcar la diferencia en tu bienestar físico y emocional.
¿Qué es el estrés y qué significa vivir estresado?
El estrés es una respuesta natural del organismo frente a situaciones que percibe como amenazantes, desafiantes o inciertas. No es una enfermedad ni un error del cuerpo.
Desde el punto de vista biológico, el estrés es un mecanismo de adaptación. De hecho, la palabra estrés proviene del término stringere, que significa provocar tensión.
Estar estresado significa que tu cuerpo está intentando adaptarse a un entorno que percibe como demandante o amenazante.
“El soldado en la batalla, la madre que se angustia por su hijo soldado, el espectador de una carrera de caballos, el caballo y el jockey que lo castiga. Todos están bajo la influencia del estrés.”
Distrés y eustrés: las dos caras del estrés
Antes de seguir, es importante hacer una aclaración: no todo estrés es negativo. Existen dos tipos principales:
El eustrés es el estrés adaptativo. Es el que te activa, te enfoca y te ayuda a enfrentar desafíos.
El distrés, en cambio, es el estrés excesivo. Aparece cuando la demanda supera los recursos disponibles y se sostiene en el tiempo.
Dicho esto, el problema no es sentir estrés, sino permanecer en ese estado de activación durante demasiado tiempo.
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El aporte de Hans Selye: estrés y adaptación
Para entender mejor el significado del estrés, es clave mencionar a Hans Selye, médico nacido en Viena en 1907.
Selye observó que personas con enfermedades muy distintas presentaban síntomas similares. La conclusión fue clara: no era la enfermedad en sí, sino el esfuerzo del cuerpo por adaptarse a ella. Él descubrió que los síntomas podían ser atribuidos a los esfuerzos del organismo para responder al estrés de estar enfermo.
Así nació el Síndrome General de Adaptación, un modelo que explica cómo responde el organismo frente al estrés ambiental y otras fuentes de estrés.
Este modelo describe tres fases:
Fase de alarma
Ante la percepción de una posible situación de estrés, el organismo empieza a desarrollar una serie de alteraciones de orden fisiológico y psicológico (ansiedad, inquietud, etc.) que lo predisponen para enfrentarse a la situación estresante. Aquí intervienen factores como la intensidad que tenga el estímulo, el control percibido sobre la situación y el contexto.
Fase de resistencia
El organismo intenta adaptarse a la situación estresante. Se ponen en marcha recursos físicos, cognitivos y emocionales. Aunque haya adaptación, no es gratis: baja la energía, disminuye el rendimiento y se reduce la tolerancia a la frustración.
Fase de agotamiento
Si la fase de resistencia fracasa, es decir, si los mecanismos de adaptación ambiental no resultan eficientes se entra en la fase de agotamiento donde los trastornos fisiológicos, psicológicos o psicosociales tienden a ser crónicos o irreversibles.
Aquí es donde el estrés deja de ser funcional.
Cortisol y adrenalina: qué son y por qué importan
Cuando aparece el estrés, el cuerpo libera principalmente dos hormonas: cortisol y adrenalina.
El cortisol, conocido como la hormona del estrés, aumenta la glucosa en sangre y redistribuye la energía. Otras funciones básicas como la digestión o la reproducción pasan a segundo plano.
La adrenalina prepara al cuerpo para la respuesta inmediata: aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el estado de alerta.
Estas respuestas son útiles en situaciones puntuales.
El problema surge cuando el cortisol permanece elevado durante semanas o meses, dando lugar al estrés crónico.
¿Cuándo se trata de estrés crónico? Síntomas
El estrés crónico aparece cuando el estado de alerta se vuelve permanente.
Algunos síntomas de estrés frecuentes son:
- Cansancio constante y falta de energía
- Dolores de cabeza o musculares
- Dificultades para dormir
- Irritabilidad y cambios de humor
- Problemas de concentración
- Alteraciones digestivas o de la piel
El estrés no tiene que marcar el ritmo de tus días: descubre cómo el mindfulness puede ayudarte.

Entonces, ¿qué hacer con el estrés?
La psiconeuroinmunoendocrinología estudia la relación entre la mente, el sistema nervioso, las hormonas y el sistema inmune.
Hoy sabemos que estos sistemas no funcionan de manera aislada. Un estado mental de preocupación constante puede traducirse en cambios hormonales y afectar al cuerpo.
Por eso, el estrés no solo se “piensa”. Se siente, se padece y se expresa corporalmente.
La clave no es eliminarlo, sino escuchar su mensaje.
Algunas preguntas que pueden ayudarte:
- ¿Qué situaciones o ambientes me resultan más estresantes?
- ¿Qué cosas estoy sosteniendo a pesar mío?
- ¿Qué límites necesito revisar, tanto en el ámbito laboral como en el personal?
Hablar de lo que te pasa, descansar y pedir ayuda no son lujos. Pueden ser respuestas saludables al estrés.
Reflexión final
Aprender qué significa el estrés, reconocer cuándo se vuelve crónico y entender sus señales te permite tomar decisiones más conscientes.
Descarga esta mini guía gratuita para empezar a escuchar el mensaje detrás de tu estrés y tomar decisiones más conscientes.
En este artículo encontrarás
No es el villano de la historia, es un mensajero. No se trata de luchar contra él, sino de aliarte, escuchar lo que intenta decirte y ajustar el rumbo antes de llegar al agotamiento.
¿Y si el estrés que sientes te está invitando a empezar a vivir diferente?