12/1/2026
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Relación entre hermanos: ¿Por qué es tan especial y tan compleja al mismo tiempo?

Descubre cómo sanar la relación con tus hermanos en la adultez. Abordamos causas comunes de conflicto y te damos herramientas prácticas para fortalecer el vínculo.

Equipo Psi Mammoliti

¿Por qué la relación entre hermanos es tan especial y compleja?

La relación entre hermanos es una de las más significativas de la vida. Es el primer vínculo de amor entre pares que vivimos, sin jerarquías como ocurre con nuestros padres. Nuestros hermanos fueron testigos únicos de la infancia: las cenas familiares, las vacaciones, las peleas por el control remoto o el último pedazo de pizza.

Compartimos con ellos no sólo genes, sino también contexto, historia y emociones. Solo ellos vivieron las escenas más íntimas de nuestra vida familiar en tiempo real, y eso crea un lazo único.

Pero, precisamente por esa cercanía, también se convierte en un vínculo cargado de emociones no resueltas: competencia, comparación, celos, nostalgia, dolor y, muchas veces, silencios acumulados durante años.

Naturaleza y crianza: ¿cuánto influyen en la relación fraternal?

Se suele pensar que la genética tiene un rol principal en la conexión entre hermanos, pero los estudios muestran que el entorno compartido tiene un peso mucho mayor. Investigaciones con gemelos criados en hogares distintos lo confirman: lo que vivimos día a día es lo que moldea quiénes somos.

“Los genes definen tu potencial, pero es principalmente tu entorno lo que determina quién serás.”

Incluso en contextos difíciles, la presencia de al menos un adulto amoroso y disponible puede cambiar por completo el destino de un niño. Y ese adulto, a veces, puede ser un hermano.

Un vínculo fraternal sano puede convertirse en uno de los pilares emocionales más fuertes de nuestra vida adulta.

El papel de los padres en la relación entre hermanos

La psicóloga Karen Gail Lewis afirma que 7 de las 10 principales causas de conflicto entre hermanos están directamente relacionadas con los padres. Aunque no lo hagan intencionalmente, los adultos pueden influir (positiva o negativamente) en cómo se construye el vínculo fraterno.

El trato diferencial parental (TDP) y el favoritismo

Uno de los factores más estudiados es el favoritismo. Cuando un hijo percibe que su hermano es tratado con más atención o respeto, pueden surgir resentimientos silenciosos, que luego se transforman en competencia, enojo o distancia emocional.

Este fenómeno se conoce como trato diferencial parental, y puede provocar:

  • Rivalidad entre hermanos.
  • Hostilidad.
  • Autoestima dañada.

La profesora de psicología Laurie Kramer, cuya investigación se centra en los mecanismos mediante los cuales los niños pequeños pueden desarrollar relaciones positivas con sus hermanos, explica que la percepción de ser el “menos querido” es subjetiva, pero muy poderosa emocionalmente. Y sus efectos pueden extenderse a la adultez: se ha asociado el favoritismo maternal con mayores tasas de depresión en hijos adultos.

Los padres pueden amar a todos sus hijos, pero aún así mostrar más afinidad con uno.

El desafío está en reconocerlo, comprender sus consecuencias y trabajar activamente para que cada hijo sienta que tiene un espacio emocional propio.

El impacto de las etiquetas y los roles impuestos

Desde pequeños, los padres —muchas veces sin darse cuenta— nos colocan en roles:

  • “Él es el inteligente.”
  • “Ella es la creativa.”
  • “Tomi es el deportista; Marti, la artística.”

Estas etiquetas, aunque parezcan inofensivas, condicionan la identidad. A largo plazo, impiden explorar otras versiones de nosotros mismos y generan comparación constante entre hermanos.

Si uno es “el responsable”, el otro puede asumir inconscientemente el rol de “el desorganizado”. Así, se va formando una dinámica que se vuelve rígida y difícil de cambiar en la adultez.

Cada etiqueta que repetimos es una oportunidad menos para que nuestros hijos se descubran plenamente.

Cuando la relación con tu hermano no fluye: consecuencias emocionales

Hay relaciones entre hermanos que no logran encontrar el equilibrio. A veces hay conflicto abierto; otras, solo una lejanía que duele en silencio.

Las consecuencias pueden incluir:

  • Vínculos adultos poco saludables.
  • Patrón de desconfianza o competencia con pares.
  • Dificultades en relaciones amorosas.

Lo no resuelto con nuestros hermanos puede repetirse en otras relaciones de la vida.

Pero también lo sanado se convierte en una base emocional fuerte, desde la cual podemos construir vínculos más saludables con otras personas.

La relación entre hermanos puede estar marcada por conflictos no resueltos, muchas veces originados en la infancia.

Cómo sanar la relación con tus hermanos en la adultez

El tiempo no sana por sí solo. Pero sí lo hace el trabajo emocional consciente. Sanar la relación entre hermanos es posible, aunque el vínculo haya estado roto durante años.

Paso a paso para un reencuentro emocional

  1. Haz una lista de temas no resueltos: favoritismos, roles impuestos, etiquetas.
  2. Elige un lugar neutral: evita espacios donde los padres estén presentes o influyan.
  3. Establece acuerdos de respeto mutuo: claridad, empatía y colaboración.
  4. Evita una actitud defensiva: escucha primero, valida la experiencia del otro.
  5. Reconoce el pasado sin quedarte en él: identifica las heridas sin usarlas como reproche.

La responsabilidad de sanar ahora es tuya. Ya no se trata de tus padres, sino de lo que tú decidas hacer con tu historia.

Un juego para reconectar: preguntas poderosas entre hermanos

Puedes usar esta dinámica como un primer paso hacia el reencuentro emocional. Solo necesitan un espacio íntimo, tiempo y apertura.

Algunas preguntas para empezar:

  • ¿Cuál es tu recuerdo más feliz de nosotros dos?
  • ¿Qué es lo más lindo que hice por ti?
  • ¿Qué admiras de mí y nunca me lo dijiste?
  • ¿Qué quisieras que recuerde de ti cuando ya no estés?

Conversar sin interrupciones, desde el corazón, puede abrir puertas que estaban cerradas hace años.

Si no sabes por dónde empezar, en Psi Mammoliti tenemos un recurso descargable para que puedas escribir lo que sientes, ya sea pedir perdón, agradecer o expresar algo que quedó guardado por mucho tiempo a tu hermano o hermana.

Reflexión final

Sanar el vínculo con nuestros hermanos es un regalo que también nos damos a nosotros mismos. Es mirar al otro sin etiquetas, sin roles heredados, sin la mirada de nuestros padres condicionando la relación. 

En este artículo encontrarás

Es elegir ver a tu hermano o hermana tal como es hoy, no como lo conociste en la infancia.

Y si bien es cierto que no podemos cambiar lo que vivimos, sí podemos elegir cómo actuar en adelante. Porque lo sanado con un hermano se convierte en una herida cerrada que no volverá a doler.

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